Aunque no parecen las mejores medidas a adoptar, para la mejora de la "Justicia española", la cual, bajo mi críterio sufre un mal endémico, derivado de una serie de "derechos adquiridos y decimonónicos", adquiridos, valga la rebundancia, por alguno de los cuerpos que conforman la misma, y que según mí punto de vista, se encuentran desfasados en el actual modelo social; por lo tanto, sí, si que hay que romper una lanza en favor del Sr. Ministro, que dejando de lado, el tener o no razón, en cuanto a los pretendidos cambios, por lo menos, y no es poco, va a intentar algo, que a diferencia de los predecesores en su cargo como el Sr. Caamaño, y sin olvidarnos del queridísimo Sr. Bermejo, del que tan gratos recuerdos guardamos los funcionarios de Justicia, entre los que destaca, el no haber hecho nada constatable, en referencia al primero, y la mayor huelga de funcionarios, respecto al segundo. Es notable, que el señor Ministro, en sólo sesenta días desde su toma de posesión, haya dado la vuelta al mundo con sus expectativas judiciales, sino que además, haya puesto en boca del todo el mundo el estado actual de la Justicia, aletargada desde el siglo XIX, y sin que nadie antes hubiere puesto tanto interés........
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